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| Acreencias con bancos comerciales | Depósitos del gobierno |
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En la Parte 1 de esta entrada se vio cuáles fueron las fuerzas principales impulsoras de los cambios que viene sufriendo el sistema financiero en los últimos 30 años, con la tecnología a la cabeza; cómo éstas han modificado las transacciones del mercado y los incentivos de actores nuevos y viejos; y por último las razones por las cuales argumenta el autor que no tenemos un sistema hoy en día más seguro que antes. Esto es: a pesar de haberse distribuido mucho más eficientemente el riesgo a lo ancho de la economía, por las prácticas sumamente riesgosas que se vieron obligados a adoptar los bancos a partir de la competencia de nuevas instituciones financieras.
En esta segunda parte se verá la provisión de liquidez (nexo fundamental con el sector real); se profundizará sobre los incentivos que distorsionan el normal funcionamiento del sistema y por último las respuestas de política que sugiere el autor.
Riesgo financiero y riesgo real
Hasta ahora hemos desarrollado todas cuestiones del sistema financiero pero no lo hemos vinculado con el sector real. En realidad, sería más que adecuado preguntarse si en momentos de crisis el sistema financiero podrá distribuir las pérdidas eficazmente a quienes deban soportarlas; ya que de ser así el sistema mismo no tendría mayor peligro que para sus participantes, sin afectar el sector real. La realidad dista de semejarse a dicha situación.
En momentos de crisis, canalizar las pérdidas puede ser un proceso engorroso y hasta confuso. Un mismo activo real puede respaldar más de un activo financiero, generando confusión sobre quién debe soportar la pérdida. Las bancarrotas, sin ir más lejos; ejemplifica Rajan, suelen ser demasiado prolongadas. Y todo esto sumado a la contracara misma del proceso de auge financiero, es decir aún sin llegar a la crisis: la excesiva tolerancia al riesgo puede llevar a un exceso de financiamiento de inversión real, con la potencial sobre-capacidad de la economía y el desperdicio de los recursos que allí se volcaron.
Decíamos, el elemento fundamental para permitir que las pérdidas financieras se puedan distribuir correctamente y que sirve aún para evitar llegar a dicha situación es la liquidez. Al haber liquidez los precios suelen reflejar más fielmente los fundamentals. Además, con liquidez uno sabe que le van a pagar. Por lo tanto no tiene apuro en liquidar, justamente, dicho activo, evitando el cuello de botella de la liquidación de activos en manada al mismo tiempo.
La pregunta que sobreviene, entonces, es si los agentes que históricamente proveyeron de liquidez al sistema; es decir los bancos, pueden seguir haciéndolo hoy en día.
¿Se puede seguir confiando en los proveedores de liquidez?
Para empezar, aclaremos por qué con esta serie de cambios que sufre el sistema financiero se necesita mayor liquidez que antes.
Por un lado, gracias a la democratización, la presencia de agentes no experimentados en el sistema exige mayor elasticidad debido a la menor tolerancia a indicios de desconfianza de los mismos. Segundo, al desarrollarse instrumentos financieros más complicados, la incerteza que conllevan debe ser satisfecha con un colchón de liquidez mayor. Y tercero, como se ha visto, las desviaciones de los precios de los activos financieros por fuera de los fundamentals y la presencia de riesgos de cola habilitan a sucesos eventuales de catástrofe financiera, en la que se deben distribuir correspondientemente las pérdidas.
Respuestas monetarias y regulatorias
Por el costado regulatorio, se propone la supervisión. Las preguntas que siguen son a quiénes se debería supervisar y con qué instrumentos hacerlo.
El autor argumenta que deben caer bajo la lupa todas las grandes instituciones en el núcleo del sistema financiero. No especifica mucho más; sin embargo sí aborda el caso ejemplificador de los fondos de inversión sofisticados y de grandes inversores. ¿Por qué protegerlos? Bueno, en realidad no debería haber una razón microeconómica para evitar que este tipo de inversores pierda su plata como más le plazca. Y no la hay. Pero sí es deseable hacerlo macroeconómicamente, ya que estos actores también pueden actuar en manada con un activo, formando su precio por fuera de los fundamentals; y luego necesitar una gran cantidad de liquidez si esa burbuja de sobre-precio explota.
Aquí se ve y se explica concretamente por qué los precios correctos y la liquidez son un bien público, el cual ningún privado tendrá incentivos a proveer. De ahí la necesidad de regulación.
Instrumentos de supervisión
1) Supervisión simple: Una primera vía es supervisar a las instituciones financieras con su cooperación. Para los bancos, bastaría con restringir creaciones de activos donde se sospeche la formación de una burbuja. Por ejemplo, disminuyendo el ratio loan-to-value. Esto es, que el banco financie un menor porcentaje del valor de compra de un activo real para el que un cliente pide un préstamo.
Para el caso de otras instituciones con estrategias dinámicas de mantenimiento de cartera, no basta con la información sobre la posición de los activos que posee, dado que probablemente no se los quedará hasta cobrar. Para el caso de otro tipo de fondos, se necesitaría saber todas las posiciones de sus activos y la estrategia dinámica que seguirá el fondo. Y así y todo mucho sentido no tendrá, dado que las circunstancias, como el precio de alguno de esos activos (muchos más volátiles que los de un banco) pueden cambiar.
Se propone, en cambio, pedirle a esos fondos reportes sobre la sensibilidad de sus carteras a cambios macro, correlación de sus activos con otros, o mismo los modelos de riesgo que utilizan.
2) Capital: En este tipo de supervisión Rajan no cree mucho. Se parte de la idea de que un requisito de capital mínimo debería evolucionar procíclicamente. Es decir, aumentar cuando el activo al que se refiere aumenta de precio. El objetivo es restringir el endeudamiento agregado: sólo podrán participar de tal tipo de activos aquellos que demuestren un nivel de liquiez superior al fijado. Sin embargo, aunque el endeudamiento agregado quizá baje, es muy probable que ahora sea más concentrado, entre las instituciones que pueden convocar capital adicional más barato, que serán obviamente las mismas cuya cartera se habrá visto beneficiada en el último tiempo por el aumento de precio del activo que se quiere controlar. Esto se torna más inútil todavía si el activo en cuestión puede ser vendido a instituciones por fuera del universo supervisado.
Sumado a esa cuestión, la verdad es que este tipo de restricciones tampoco tendría efectos precautorios sobre los riesgos de cola, que son en particular los que se quieren evitar. Y además de ello, tampoco significan una mejora en la liquidez en cierto momento en el tiempo, sino en la solvencia de las instituciones. Es decir, nada garantiza que cuenten con el capital adicional cuando lo vayan a necesitar.
3) Incentivos: Este tipo de supervisión es la más efectiva, a los ojos del autor. Se debe lograr que los IM internalicen los riesgos que toman y que no actúen de una manera miope. O, mejor dicho, se debe lograr que los IM tengan los incentivos correctos para querer actuar de esa manera.
Una manera posible es obligando a los IM a que inviertan una parte de la compensación que ganan en los activos que gerencian. Se propone que no salga de la riqueza personal sino del sueldo para que eso no actúe como barrera de entrada a la actividad. Y esta regulación tendría la particularidad contracíclica de desincentivar a los IM a tomar más riesgo del que venían tomando cuanto más altos sean sus ingresos, dado que verá comprometida cada vez más su plata propia. Es decir, si se decide por correr un alto riesgo y se reciben grandes retornos por eso, cuanto más se siga esta práctica más desincentivada se verá.
¿Se podrá volver demasiado audaz el IM y jugar riesgosamente al alza del precio, ahora que su fortuna propia se vería beneficiada si eso pasa? Después de todo, en caso de perder pierde sólo una parte. Bueno, para desincentivar esa práctica hay otra regulación. Es retenerle la paga al IM por varios años, para dar incentivos a inversiones de largo plazo (se podría decir, un porcentaje de la duration del activo en cuestión). A largo plazo es bastante más difícil manipular un precio, así como la contabilidad (y también vaciar de reservas un fondo sin que nada pase), en caso de que el IM quiera engañar al inversor.
Finalmente, el autor cierra su exposición aclarando que no es su intención proponer una batería acabada de medidas o un sistema de regulación, sino que simplemente propone algunas maneras de evitar un fenómeno del cual quiere instalar el debate: hoy en día se está tomando más riesgo del que el sistema probablemente pueda soportar; y se están naturalizando las razones por las que ello ocurre, sin que nadie haga algo para evitarlo. En particular, Rajan sugiere que las vías “auto-regulatorias” por medio de los incentivos serían considerablemente más eficientes que las costosas maniobras de política económica o las imposiciones mínimas de capital.
Así termina la reseña de hoy. Muchas gracias por leer y hasta la próxima.
ste tema se volverá sobre el final, en la Parte 2.Un poco de economía para este alicaído blog. Llegó a mis manos virtuales un paper de Axel Leijonhufvud hace unas semanas, que recién ahora pude terminar de leer tranquilo, darle una lectura integral y captar la idea del tipo.
El paper es sobre una charla en Marzo de 2009, en la que habla sobre la reciente crisis hipotecaria en E.U. y lo que tienen para decirnos al respecto los grandes economistas ya clásicos. La charla lleva el título del presente post. Sin embargo, el mismo autor hace un mea culpa en una parte y aclara que, para ser justos, debería haber incluido a Minsky en el título también, ya que toma un poco de él y hasta le dedica algunos párrafos.
Wicksell
Wicksell fue de los primeros en armar un modelo integral con equilibrios estocásticos o dinámicos. Es decir un modelo que "no tiende siempre al equilibrio". (siempre hablando respecto del precio). Pero sí creía que mediante política del Banco Central, podría haber siempre una tasa de interés natural que dejara fijo el precio. Ni inflación, ni deflación (bastante menos común). Lo que se llama inflation targeting.
Los múltiples equilibrios de Wicksell se daban porque el tipo se preguntaba qué podía pasar si en el límite los cocientes "monedas de oro respecto de billetes en papel" y "reservas de oro del Central respecto del circulante en poder del público" tendían ambos a cero. Su respuesta, dice Leijonhufvud, fue el modelo puro de crédito. Es decir, una moneda cuasi-no respaldada por nada.
Lo curioso es que el tipo se preguntaba esto cuando era MUY lejano que pasara, cuando los gobiernos tenían los monopolios de emisión de dinero y los derivados financieros casi ni existían. Hoy en día es mucho más útil el modelo de Wicksell porque estamos bastante más cerca del modelo de economía de puro crédito.
Entonces bien, Wicksell nos enseñó la inflation targeting. So, should we follow Wicksell? Not so fast... Leijonhufvud pone de ejemplo la salida de E.U. de la crisis de las ".com". En los años que siguieron a la explosión de las ".com", la FED fijó unas tasas de interés "X" que supuestamente hicieron que el nivel de precios no se moviera, o por lo menos así lo entendió la FED. Pero esto no fue así, sino que la tasa de interés permaneció inmóvil bastante baja (para salir de la crisis) sin que se moviera tampoco el nivel de precios, pero éste último estaba fijo porque el resto del mundo devaluaba gradualmente su tipo de cambio para mantenerse competitivo respecto de E.U. y sostener cada uno su superávit comercial.
Así, dice Leijonhufvud, la FED mantuvo tasas de interés demasiado bajas por muchos años, que provocaron luego la inflación en activos y el deterioro de las condiciones de calificación para un crédito, ambos factores determinantes para que se diera la crisis sub-prime.
Hayek vs Friedman
Estos dos economistas, sigue Axel, dicen haberse inspirado en Wicksell. La diferencia que se marca en el paper es que, tanto para Wicksell como para Friedman, los efectos de la política monetaria sobre los precios relativos y la asignación de recursos sería siempre transitoria, lo que ambos buscaban era una teoría sobre el control del nivel de precios. Sin embargo, Hayek (al igual que varios otros) centraba su teoría en el ciclo comercial, es decir pensaba desde la asignación de recursos.
Friedman, decíamos, toma la "tasa de interés natural" de Wicksell y la asimila a lo que para él sería la tasa de interés que se fije en el mercado financiero y se corresponda con la NAIRU (Non accelerating Inflation Rate of Unemployment) en el mercado de empleo. Es decir, también para Milton, existe una tasa de interés "natural" (más bien "estructural") que inmoviliza el nivel de precios y se corresponde con un nivel de desempleo dado. La diferencia, en realidad, está en que a esta altura se está de acuerdo que el nivel de precios se determina en el mercado de empleo, no en el de bienes. Por eso la aparición del factor empleo (que no introduce por primera vez Friedman) y no ya solamente la relación causal "tasa de interés - precio".
Vienna vs. Chicago
¿Qué sigue? A continuación, el autor explica un poco la teoría austríaca y qué tiene para enseñarnos.
Es importante arrancar entendiendo que para Hayek (exponente austríaco) efectivamente se tiende al equilibrio. Éste se alcanzará intertemporalmente, es decir se puede tardar unos años en que se ajusten la demanda doméstica por un lado y las estructuras de tiempo de la inversión en capital físico por otro, pero a eso se llega. Y se llega mediante el mercado, esto es lo importante. Para Hayek puede ocurrir que la tasa de interés nocivamente baja genere inflación y distorsiones en los incentivos a invertir, pero el mercado mismo derivará en un "bust" (ver "Boom and Bust"), un final que siempre resulta en colapso financiero. Y en el medio no hay nada que el gobierno pueda hacer para evitarlo ni alivianarlo, porque sólo generará más distorsiones. Lo que marca este colapso es un mercado sobre-regulado que confunde asignación de recursos, por lo tanto meter más mano sería seguir mal-asignando (Hayek habla de "malinvestment" durante el boom) y retrasar (solamente retrasar, pero más perjudicialmente) el quiebre.
Está claro que para esta escuela nunca es importante el malestar social que se genere porque la flexibilidad de salarios y el mercado decidan que mi salario va a ser bajísimo, o que ni siquiera llegue a tener empleo, ya que tendrán empleo tantas (y ciertas) personas como la economía permita. Leijonhufvud no deja de marcarlo.
Keynes
Leijonhufvud empieza Keynes aclarando que en realidad cómo se llegó a la crisis hipotecaria de E.U. tiene bastante poco que ver con lo que nos pueda decir Keynes de la generación de crisis. Pero sí el Lord nos puede enseñar bastante sobre equilibrio de mercados interdependientes y temas afines.
Para empezar, si el mercado fallaba en coordinar el ahorro con la inversión en un nivel de producto dado, la flexibilidad de salarios no nos llevaría al "pleno empleo". Ni ahora, ni en ningún momento. Esa es una diferencia vital con Friedman, cuya curva de Phillips vertical aseguraba, según él, la consecución de este objetivo.
Y segundo, que se pueden dar "fallas de demanda efectiva", es decir que no se esté consumiendo todo lo que se produce. La famosa refutación de la ley de Say. Esto, en situaciones normales, no produciría tantos problemas; después de todo fallas de coordinación hay en todas partes y en todo momento. El tema es que cuando se está saliendo de una crisis y hay trampa de liquidez, el efecto se potencia, dejando ociosa gran parte de la economía.
Minsky
Hyman Minsky tiene la gran particularidad de ver el modelo capitalista eternamente inestable debido a su sistema financiero. Tanto en Keynes como en Hayek, uno aprende que el sistema financiero puede amplificar efectos, pero siempre supeditado a los fenómenos que haya generado la economía real. Para Minsky, no. "La estabilidad lleva el germen de la inestabilidad", resume bien Leijonhufvud (con una idea bastante marxista).
El modelo de Minsky se aborda atendiendo los 3 principales agentes puros que él proponía: deudores libres (Hedge), especulativos y de tipo Ponzi. Los del primer tipo podían pagar sus deudas sin pasar sobresaltos gracias al cashflow que tenían. Los segundos pueden pagar parte de su deuda, pero lo que no pueden pagar necesitan refinanciarlo periódicamente. Y los de tercer tipo llevan el nombre en homenaje al esquema Ponzi de cashflow. Ponzi había sido un estafador por los años ´20 que le pagaba los (altísimos e inusuales) retornos a sus inversores con plata proveniente de futuras inversiones. De eso se trata el esquema Ponzi, destinado a cortarse en algún momento por necesitar siempre agrandar su volumen de inversiones. Este tipo de deudores sólo pueden seguir renegociando su deuda (sólo a eso pueden llegar) si sus activos van aumentando sus rendimientos. De lo contrario, se desploma su esquema y no pueden seguir pidiendo prestado para pagar lo que debían.
Minsky ve en la estabilidad (Hedge) la oportunidad para transformarse en especulativos y luego pasar a Ponzi. Por eso para él el sistema era siempre frágil.
Es en este sentido que Minsky sirve para entender por qué se llegó a la crisis hipotecaria en E.U.: los obligaciones de deuda iban creciendo globalmente período a período, sólo bajo la confianza que los paquetes de hipotecas que se obtenían se valorizarían y serían cobrados o vendidos.
Esta explicación, junto con la idea austríaca de tasas de interés demasiado bajas ya desarrollada, dice Leijonhufvud, conforman la base de la explicación de la crisis sub-prime.
Leverage dynamics
El autor pasa a explicar, luego, la dinámica de financiamiento de una sociedad. Qué pasa cuando está sobre-financiada y las maneras de solucionarlo.
Se empieza afirmando que el nivel de endeudamiento de varias entidades financieras juntas hace que esa economía tenga un alto riesgo de inestabilidad. Que muchas personas estén endeudadas quiere decir que hay muchas otras personas buscando una ganancia especulativa, más de las que el sistema (aún a la larga) puede dar. Por eso cuando a raíz de una crisis, como es el caso, una entidad se declara incobrable, las pérdidas también son millonarias. ¿Cómo se puede solucionar este tema?
Una primera solución es haciéndose de capital fresco. El asunto es quién te va a prestar capital para cubrir pérdidas (multimillonarias) que generó el directorio vigente de una empresa/banco. Por eso la evidencia dice que la única salida de este tipo es si proviene de un gobierno. Los famosos rescates millonarios a los bancos, que a pesar de su impopularidad siempre se terminan haciendo por resultar más perjudicial todavía que el banco no pueda hacer frente a sus deudas.
Una segunda vía es, lógicamente, vender activos para hacerse de ese capital. ¿Acá el problema cuál es? Que todos los bancos están intentando vender un mismo tipo de bien, los paquetitos hipotecarios, que además no tenían ya ninguna credibilidad. Así que el precio del bien baja, incluso hasta llevar a su deuda a representar un mayor porcentaje de su patrimonio neto, que se vio disminuido por la baja en los activos que tiene el banco. De ese círculo vicioso es que el gobierno de E.U., particularmente, estuvo intentando salvar durante varios meses a numerosos bancos.
Y una tercera alternativa es, también lógicamente, tratar de que egrese menos de lo que ingrese, de manera que tenga un remanente para pagar deuda. Pero acá el que sale dañado es el consumo y el intercambio comercial. Si muchos bancos a la vez operaran de esta manera, no habría crédito posible, ni para consumo ni para ninguna otra actividad. Se paralizaría bastante la economía. Pero además, si operaran de la misma manera los agentes no-financieros; es decir si todo el resto ahorráramos más de lo gastamos, por la Paradoja del Ahorro de Keynes en realidad acabaríamos ahorrando menos en cantidad (aunque más en porcentaje de nuestro sueldo, pero que ha sido reducido por frenarse la economía debido a nuestro ahorro). Y cuando esto ocurre también se paraliza la economía desde el otro lado, haciendo imposible que, ni el banco ni ningún deudor, tenga más posibilidades en un futuro de pagar su deuda.
La solución no pasó exclusivamente por una de estas tres vías, sino que se nutrió de todas ellas.
Keynes again
Y claro, ahora vuelve Keynes a la carga a avisar que si el precio de esos paquetes de hipotecas baja, también lo hará la producción de casas en general, empujando hacia abajo también la industria de producción de bienes de capital y el empleo en estas dos ramas juntas, por cierto bastante considerable.
Y a los que calificaron para la hipoteca, es decir los deudores en un principio, como obviamente no le bastará presentarse incobrables, no les quedará otra opción que gastar menos (bastante menos) de lo que les ingresa, porque a ellos nadie va a ir a rescatarlos ni tampoco tienen activos que vender.
¿Qué escenario se presenta, entonces? Una baja en inversión (en este caso, mayoritariamente inmuebles) y un alza en el intento de ahorro de economías domésticas. Un claro escenario keynesiano. Entonces... se pregunta Leijonhufvud, ¿Keynes sí podría explicar parte de esta crisis? Bueno, en el aspecto desarrollado, ya a la altura de la crisis desencadenada sí, pero de lo que omite hablar Keynes es de los balances, principalmente de los bancos. "And this is a balance sheet recession", sentencia el autor. En este aspecto yo personalmente no veo como un problema tan grave que Keynes no haya presentado el problema de esta manera, si no se trata de visiones contradictorias, o una omisión central. Más bien lo que el Lord plantea tranquilamente podría llevar a las conclusiones que desarrolla Leijonhufvud, pero este último prefiere marcar la falta, en la teoría de Keynes, del rol central de los balances de las instituciones financieras como un tema a revisar sistemáticamente. Después de todo, de no haber tenido problemas con sus balances, no había crisis, ni rescate, ni nada.
Así concluye Leijonhufvud su análisis de la crisis hipotecaria estadounidense. Advierte que es un fenómeno muy inestable y peligroso y que el mercado no ajustará sólo. En mis palabras y para terminar: las causas de la crisis vinieron por el lado austríaco-liberal Minskyiano; y las soluciones (como siempre...) fueron bastante keynesianas.
Muchas gracias por leer.